martes, 30 de octubre de 2007

Mentes siempre jovenes

Chavelita, una niña con síndrome de down vive fuera de la ciudad de Guadalajara, en un pueblo alejado de la sociedad el cual se ubica entre varios cerros, lo que hace complicada llegar a el. Chavelita al nacer tuvo muchas complicaciones con su pequeño y solitario corazón; digo solitario ya que creció sin una imagen materna ni una paterna. Una mañana fría provocada por vientos salientes de aquellas montañas las cuales rodeaban al pequeño pueblo, nacería con una enfermedad inconfundible a la vista: el síndrome de down. Una pequeña choza que apenas albergaba Cuco, Papá de Chavelita y María su Mamá. Joel un compañero del pueblo ayudaría al nacimiento, joven con unas cuantas experiencias espartos. El síndrome de down puede traer complicaciones para la madre y esta no seria la excepción. Maria moriría momentos después de parir a Chavelita, nadie pudo hacer nada por las faltas de conocimiento en ese tipo de partos, ya que se dan muy poco en la sociedad, prueba de esto, la niña con síndrome de down, la primera de ese humilde pueblo. Pocos mese después de aquel duro suceso, Cuco tomaría una cuerda y realizando un sin numero de nudos lo ato en un árbol verdoso, del cual se alimentaban de sus jugosas frutas y en un acto de cobardía el padre de la niña con síndrome se suicidaría. Chavelita dudaría sola en el mundo, superando aquella enfermedad incurable. Durante dos días Chavelita triste y desolada con lagrimas en su pequeño rostro y triste por la falta de ese cariño que cualquiera desearía, el calor de los brazos maternos y los eternos jugueteos paternos. Era de madrugada y Esteban un solitario sembrador de maíz de la zona, un tanto ebrio escucharía el llanto de esta hermosa niña, al descubrir a su padre colgado sobre un árbol seco y sin rastro de vida y sin pensarlo tomo a la niña entre sus brazos y la llevaría a su humilde hogar. Con la mirada un tanto perdida, Chavelita le regalaría una eterna y bella sonrisa aquel extraño y su vida se tornara un poco difícil…

miércoles, 24 de octubre de 2007

Despertar

Pasaba de cinco minutos, tal vez ya eran diez después de las 6 a.m. Apenas pasan de tres horas ó tres horas y media de terminar con mi rutina del “día anterior”.

Con los ojos un poco inflamados pero eso si, bien abiertos. Abandono mi hogar dulce hogar y me dirijo hacia el trasporte el cual me encaminara hacia la casa de Marcos para ir a la universidad. Las calles un tanto obscuras, objetos luminosos que irradian una aureola, ¿Me estaré quedando ciego, o solo será la simple desvelada? En fin ahí viene el “camión” vaya otros $4.50 ya no saben ni que inventar para cobrar cada vez mas. Al fondo se escucha una canción, es Sigur Rós interpretando “Untitled #4”, ¿que raro no? Veo patrullas a lo lejos, al parecer hubo un accidente ¿Tan temprano? no tienen madre, bueno aunque para eso de los accidentes no hay horarios. En efecto un carro jetta, varias patrullas, tres metros adelante una camioneta policía destrozada de la parte trasera, y desvielada. Una unidad impedia el paso del jetta para que este no escapara, me imagino que el jetta provoco dicho accidente, ¿Cómo es posible que el jetta este intacto y la camioneta destrozada? Malditos patrulleros puercos, como una manada amenazando a un simple animal. Otra canción ahora es Nancy Wilson interpretando elevador beat. No parece ser de día, todo esta oscuro, lo que lo diferencia de la noche, esa esencia, el movimiento matutino rutinario que comienza antes de salir el sol. Mucha gente, al parecer, se ve peor que yo, unos dormidos aprovechando esa calida ventana que sirve de respaldo para nuestro cansado cuello, otros con los ojos medio abiertos o medio cerrados dependiendo que tan despierto o que tan dormido este el individuo, unos solo pensando, otros frustrados por que van tarde, no puede ser yo también voy tarde. Son las 6:30 a.m. tengo que bajar del transporte. El mismo tono prevalecía en el cielo aunque un destello de luz tímidamente intenta asomarse por el horizonte.

Un humilde cachorro, tomando un rico sueño, largo, a mitad de la banqueta por la que me dirijo, representando la soledad o simplemente expresando un tanto de su gran libertad, ¿Tendrá familia?, no se, pero se siente como en casa aunque el frio provoca engarruñarse un tanto para no sentir tanto frió. La soledad no es signo de inferioridad, si no de ser distinto. En la inferioridad se expresa una ilusión y en la soledad es un hecho real, somos distintos. Puede ser nuestra mejor amiga, nuestra mejor acompañante, siempre estará ahí cuando la necesite, viene cuando quiero y se va de igual forma. Siempre me acompaña sin saber por que...